Circula libro Descol onización y transici ón, de Raúl Prada Al coreza (Serie Debate Constituyente)

Descolonización
y transición

Raúl Prada Alcoreza

Compiladores: Alberto Acosta y Esperanza Martínez

Editorial Abya Yala

Prólogo

Bolivia: El espejo que debemos mirar

Ramiro Ávila Santamaría. Jurista, sociólogo del derecho, docente de la Universidad Andina Simón Bolívar-Sede Ecuador.

La Constitución ecuatoriana de Montecristi de 2008 y la Constitución de Bolivia de 2009 tienen mucho en común. Ambas se proponen afrontar el problema del colonialismo, recogen las demandas de los movimientos sociales, se producen en momentos de crisis institucional del Estado y del mismo sistema económico, establecen una utopía andina que nos ofrece posibilidades de salida de un mundo capitalista que excluye y genera miseria. En la forma, ambas constituciones son largas y tienen una estructura semejante. Pero no solo eso; también se parecen en el proceso político de su implementación: ruptura con los movimientos sociales, fortalecimiento del Estado-nación, desconocimiento de los postulados transformadores, extractivismo, control social y orden.

Cuando leía las reflexiones de Raúl Prada Alcoreza sobre la Constitución y el proceso boliviano de su elaboración, discusión y aplicación, no podía dejar de comparar con el proceso ecuatoriano y con lo que pasa en la política ecuatoriana.

Raúl Prada es un sociólogo y filósofo boliviano, profesor universitario. Fue miembro de la Asamblea Constituyente de Bolivia y viceministro de Planificación Estratégica en el Ministerio de Economía y Finanzas hasta el 2010. Es decir, estamos ante un ser humano que tiene esa virtud de reflexionar con profundidad y también de actuar políticamente. A lo largo de su obra, y la que presentamos, que es solo una muestra, desde las primeras letras uno se da cuenta que estamos frente a una persona comprometida con la vida, la transformación y los seres más necesitados de este planeta.

A veces los académicos tenemos la mala costumbre de mirar al Norte para encontrar respuestas a nuestros problemas y las rutas hacia dónde caminar. Este problema, que se repite en otros ámbitos de la vida social, política y económica, tiene su raíz en el colonialismo y en la colonialidad. En el derecho constitucional, que es una de mis áreas de interés, por ejemplo, si uno toma alguno de nuestros clásicos tratadistas latinoamericanos, vamos a ver que se nutre exclusivamente de los grandes teóricos de Europa y Estados Unidos. Esos autores se entrampan en problemas abstractos y profundos sobre el derecho, que significan poco para la gente que sobrevive en nuestros países. ¿Por qué no miramos a nuestros pensadores críticos del Sur? Sin duda porque creemos, en nuestro inconsciente, que no podemos encontrar nada valioso o es poco lo que nos pueden aportar. Leer a Prada es un buen paradigma de que en el Sur se piensa, se escribe y se propone radicalmente y desde nuestra realidad.

Prada nos ofrece la oportunidad de conocer y aprender del proceso constituyente boliviano –entendido como “proceso”, no solo el momento de elaboración de la Constitución sino también sus antecedentes y la transición después de su aprobación, que implica el ejercicio de poder del Gobierno que debe implementarla y de los movimientos sociales que resisten–.

Quienes soñamos con sociedades más justas y descolonizadas, tenemos que mirar las conquistas y las luchas de los pueblos de nuestra América. Bolivia está tan cerca geográfica y culturalmente, pero al mismo tiempo tan lejos. Cualquiera de nosotros, con seguridad, sabe más de la cultura norteamericana, a través de la industria del entretenimiento, que de nuestros hermanos y hermanas bolivianas. Nunca se producirá la tan anhelada integración andina y regional si es que no aprendemos de nosotros. Este libro es una ventana, o quizá un espejo, para mirar la complejidad de la transformación social. Prada describe, analiza, aprende de la historia, reflexiona, inquieta, reta, persiste, estimula, deconstruye y propone. Tiene esa habilidad –para mí, envidiable– de abordar interdisciplinariamente el fenómeno desde perspectivas históricas, políticas, jurídicas y sociales.

El libro Descolonización y transición es una buena muestra de la obra de Raúl Prada. El libro tiene cuatro partes marcadas. En la primera, nos ofrece algunas claves teóricas para analizar el proceso histórico boliviano y también la Constitución. El colonialismo, la descolonización y la colonialidad son conceptos fundamentales, sin los cuales la Constitución puede resultar difícil de comprender (por ejemplo, entender desde una lógica estrictamente jurídica la Constitución boliviana o ecuatoriana resulta inadecuado, restrictivo e incompleto). Incluso el pensamiento crítico occidental moderno, como el marxista, es insuficiente para entender el reto que tenemos en la América colonizada. Un discurso descolonizado y propio solo puede encontrarse volviendo a nuestras raíces milenarias y mirando a quienes han resistido, que son los pueblos indígenas. Prada demuestra que conoce el pensamiento moderno occidental y que lo puede conjugar con una epistemología del Sur.

En la segunda parte, el autor nos pone en el contexto en el que se desenvolvió la Asamblea Constituyente. Prada tiene la habilidad de relacionar el momento constituyente en perspectiva histórica. La historia de Bolivia, como ha sucedido en cualquiera de nuestros países, es de opresión, de acumulación de riqueza en pocas manos, de discriminación, de apropiación de los bienes públicos, de marginación e invisibilización de otros saberes y de otras formas de comprender el mundo, la sociedad y la política. La Asamblea Constituyente no es un punto casual en la historia. Responde a múltiples crisis y pretende dar una respuesta. Sin embargo, las tensiones entre los movimientos sociales, el movimiento indígena en particular, con los sectores dominantes no fueron menores. La aprobación de la Constitución requirió transacciones, sin las cuales se corría el riesgo de que no se aprobara.

En la tercera parte, tenemos una caracterización de la Constitución mediante el análisis de algunas normas que Prada considera claves y centro de la propuesta innovadora y transformodara. Entre ellas, el Buen Vivir o Suma Qamaña, que atraviesa todo el texto constitucional, que nos permite criticar el modelo de desarrollo y la teoría de la vida social, y que revitaliza una utopía no occidental ni atada a la modernidad dominante. En el texto podemos encontrar teorías que son realmente provocadoras, como aquella de “la Constitución viva”, que implica que la clave para la comprensión no está en las instituciones, en el poder o manifestaciones del Estado (como leyes, políticas públicas o la jurisprudencia), sino en los pueblos y en la gente, que Prada llama “la gramática de las multitudes”. En este sentido, la convocatoria no es a considerar que el poder constituyente fue un momento pasado y que ahora es el turno del poder constituido, sino que el poder constituyente existe y se manifiesta en las movilizaciones del pueblo y en las reacciones de la gente ante el poder.

Finalmente, el autor hace un balance crítico sobre la gestión del Gobierno de Evo Morales desde la perspectiva valorativa constitucional. El balance es negativo. En lugar de promover un Estado plurinacional, comunitario, autonómico y plural, el Gobierno traicionó los valores esenciales y ha consolidado más bien un Estado capitalista, moderno, nacional y excluyente. El vaciamiento de la Constitución ha sido constante en Bolivia. Para muestras, la expedición de leyes en franca contradicción con los postulados de la Constitución; la apuesta del Gobierno por el desarrollo extractivista, que, en palabras de Prada, “es seguir cavando en lo mismo, seguir constituyéndonos en esa dependencia y reproduciendo constantemente el subdesarrollo”; la ruptura del Gobierno con los movimientos sociales y su alianza con intereses particulares (que sucede con la apuesta a la minería y en la represión a quienes protestan). “Haciendo un balance –concluye Prada– los gobiernos no tomaron el poder, sino que este los tomó a ellos. Los supuestos transformadores se transforman en el poder y terminan ejecutando las lógicas inherentes del poder.”

Ante un panorama como el descrito en Bolivia –que, insisto, es muy semejante al ecuatoriano– no queda otra que resistir y rebelarse, pero no contra el Gobierno solamente, sino contra las dominaciones, contra la creencia de que las constituciones progresistas y utópicas son inviables, contra la historia oficial, contra la retórica y la propaganda, contra el desperdicio de saberes y experiencias, contra el pragmatismo político, contra el extractivismo y el sueño de “progreso” basado en la acumulación del capital, contra el Estado y el caudillo patriarcal de turno (que restringe la participación y desvalora a quienes critican).

Nos conformamos con lo que tenemos o insistimos en los proyectos de transformación que están en nuestras constituciones, reta Prada. El proceso constituyente no ha muerto y los tiempos de transformación no pueden medirse con el limitado periodo de un Gobierno, que está en el poder y que ha frenado el cambio profundo.

Aplicar una Constitución como la boliviana o la ecuatoriana requiere creer en ella y tomarse en serio el proyecto descolonizador, la gestión pública intercultural, la liberación de las potencialidades de las personas, de los colectivos y de las culturas. El sueño y la lucha, recuerda Prada, se puede sintetizar en “la construcción de nuevas relaciones emergentes, horizontales, participativas, colectivas, comunitarias, expresión de saberes colectivos, sobre todo en la formación de consensos relativos a transformaciones pluralistas, formas gubernamentales de las multitudes y la transición hacia un modelo no extractivista”.

Otras publicaciones de la serie sobre el debate constituyente
Editores Alberto Acosta y Esperanza Martínez

– El buen Vivir. Una vía para el desarrollo
Varios autores
– Plurinacionalidad. Democracia en la diversidad
Varios autores
– Derechos de la naturaleza. El futuro es ahora
Varios autores
– El mandato ecológico. Derechos de la naturaleza y políticas ambientales en la nueva Constitución
Eduardo Gudynas
– Agua: un derecho fundamental
Varios autores
– Soberanías. Una lectura plural
Varios autores
– Refundación del Estado en América Latina. Perspectivas desde una epistemología del Sur
Boaventura de Sousa Santos
– Mal desarrollo y mal vivir. Pobreza y violencia a escala mundial.
José María Tortosa
– El neoconstitucionalismo transformador. El Estado y el derecho en la Constitución de 2008
Ramiro Ávila Santamaría
– La naturaleza con derechos: De la filosofía a la política
Varios autores
Economía social y solidaria: El trabajo antes que el capital
– José Luis Corragio
– Mercados de Carbono. Neoliberalización del clima
Larry Lohmann
Buen Vivir Sumak Kawsay – Una oportunidad para imaginar otros mundos
Alberto Acosta
– Transgénicos – Inconciencia de la ciencia
Varios autores
– Descolonización y transición
Raúl Prada

Editorial Abya-Yala

Encuéntrelo en librería Abya-Yala (Av. 12 de octubre 1430 y Wilson, Quito) o pídalo a libreria@abyayala.org

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