“El neodesarrollismo es una falsa alternativa al neoliberalismo”

“El neodesarrollismo es una falsa alternativa al neoliberalismo”

Pasada más de una década del ingreso de América Latina en un “ciclo progresista”, aún parece pendiente una correcta caracterización de este fenómeno. ¿Hemos superado el neoliberalismo? ¿Es el neodesarrollismo una alternativa al proyecto neoliberal de las burguesías latinoamericanas? Sobre estas y otras preguntas discurre la entrevista hecha por ZUR al economista marxista brasilero Marcelo Dias Carcanholo, actual presidente de la Sociedad de Economía Política Latinoamericana (SEPLA).

Compartimos esta semana la primera parte de la entrevista realizada a Marcelo Dias Carcanholo, presidente de la SEPLA.


ZUR-
Ya han pasado casi quince años desde la llegada a gobiernos latinoamericanos de diferentes fuerzas de izquierda y progresistas. ¿Qué balance se puede hacer de esas experiencias?

Carcanholo (C): En realidad, lo primero a entender es que esos gobiernos, cada uno con sus especificidades, se conformaron en un momento donde la estrategia neoliberal de desarrollo presentaba sus límites y contradicciones. De esa forma, cuando se dice que se trata de gobiernos progresistas se los debe comparar con lo que es la estrategia neoliberal de desarrollo y en este punto existen muchas confusiones, e incluso, errores. El neoliberalismo no se define en el nivel de abstracción de las políticas económicas (monetaria, fiscal y cambiaria). No se trata de políticas económicas ortodoxas, de control de la demanda agregada para combatir los problemas inflacionarios y fiscales. El neoliberalismo se define en un nivel más elevado de abstracción, en el nivel de los marcos estrucuturales de la sociedad, más allá de las distintas coyunturas que se presenten en esos marcos. Estas distintas coyunturas son lo que definen distintas políticas económicas.

El neoliberalismo se define por dos características. La primera es que la estabilización macroeconómica (control de precios y de los equilíbrios fiscales) es una condición previa, necesaria. No importa la forma como se obtenga (con cual tipo de política económica), sino que sea obtenida. Es por eso que, en los años 90, los neoliberales aceptaron el control del tipo de cambio como forma de control de precios, aunque esto sea contrario a lo que normalmente se cree sean las políticas ortodoxas. La segunda, que es la clave, es que después de la estabilización, son necesarias las reformas estructurales de liberalización y apertura de los mercados (particularmente el mercado financiero y de trabajo), así como las privatizaciones. La idea es que esto profundiza la sociabilidad mercantil, promoviendo la competencia y, por lo tanto, las inversiones, el aumento de la productividad, el crecimiento, la distribución del ingreso y el desarrollo.

El hecho es que estas promesas neoliberales no fueron cumplidas por sus programas de ajuste. Los problemas sociales graves que se establecieron como consecuencia de esos programas definen el marco en que los gobiernos progresistas suben al poder. Eso quiere decir que estos gobiernos fueron elegidos para combatir el proyecto neoliberal. Algunos de ellos se propusieron avanzar en el combate e intentaron revertir algunas de las reformas neoliberales, con todas las reacciones políticas que eso produce. Otros, ni siquiera se propusieron eso.

El balance que se puede hacer después de casi quince años de esos gobiernos se debe dividir en dos partes. En primer lugar, los gobiernos (fueron pocos) que se propusieron revertir las privatizaciones, el grado de apertura económica, incorporar derechos laborales, etc., siguen sufriendo las reacciones económicas y políticas de los grupos dominantes internos y externos. Además, en función del propio desgaste de tantos años de lucha, en algunos casos con relativos pocos avances, la derecha tradicional empieza a reconquistar espacios políticos.

En segundo lugar, aquellos gobiernos que, más allá del discurso crítico, no combatieron de frente el proyecto neoliberal. Promovieron dos cosas: por un lado, el agravamiento de los efectos sociales de ese proyecto. Por otro lado, la deconstrucción de alternativas realmente de izquierda, una vez que en el sentimiento de la mayoria de la población, en función de lo que hicieron en los gobiernos, no habría mucha diferencia entre unos y otros.

Al final de cuentas, lo que se trata de hacer es profundizar la crítica a los proyectos neoliberales, cambiando las políticas económicas sí, pero por sobretodo rompiendo con las reformas estructurales que elevaron el grado de dependencia de nuestras economías, apuntando a una estrategia que, al final, cuestione ese carácter dependiente que tenemos frente a la economía capitalista mundial. Y eso, en los marcos del capitalismo, no es posible.

ZUR- ¿Dejamos atrás el neoliberalismo?

C: Desafortunadamente, no. Y eso por tres razones.

Algunos piensan que el neoliberalismo fue superado porque los gobiernos progresistas implementaron políticas sociales para combatir los problemas creados por ese proyecto. Pero de nuevo se demuestra el desconocimiento sobre lo que es el neoliberalismo. Las distintas perspectivas político-teóricas no se definen por las banderas que defienden, sino por lo que proponen política y teóricamente para cada una de ellas. Los neoliberales tienen propuestas para las políticas sociales. Ellas tienen que ser focalizadas, compensatorias, con base en los individuos más frágiles (para promover la competencia). Las políticas sociales aplicadas por los gobiernos progresistas, en su mayoria, no están afuera de los marcos propuestos por el neoliberalismo. Al contrario, hacen parte de sus recetas.

Otros nos dicen que el neoliberalismo fue derrotado, pues hoy día lo que se implementa en gran parte es lo que se llama neodesarrollismo. ¿Pero qué es eso? ¿Se trata de rescatar el viejo desarrollismo, que planteaba una fuerte presencia del Estado para dirigir el desarrollo, en contraposición a los señales del mercado? No. El neodesarrollismo sostiene, en su versión más cínica, que el costo de revertir las reformas neoliberales es tan alto que lo mejor es no hacerlo y trata de implementar políticas para ceñir los efectos de esas reformas que, solamente en el corto plazo, pueden tener costos económicos y sociales. De esa forma, lo que propone el neodesarrollismo solamente es bajar las tasas de interés a níveles inferiores a las tasas de ganancia del capital productivo para que los capitales inviertan y acumulen en proceso (re)productivo, generando crecimiento y empleo, y no la valorización financiera. Se debe tener claro que la propuesta del neodesarrollismo frente al neoliberalismo no es enfrentarlo donde él se define, esto es, en los marcos sociales estructurales (las reformas).Incluso se habla a veces de la necesidad de profundizar las reformas, modificandoapenas las políticas económicas. Por eso es que el neodesarrollismo es una falsa alternativa al neoliberalismo.

Además, la forma que el capitalismo encuentra para responder a los efectos de su crisis actual, tanto en el centro de la acumulación mundial como en las economías dependientes -lo que nos incluye-, es profundizar el neoliberalismo más radical. Esto porque la crisis actual implica una rebaja de las tasas de ganancia, una vez que gran parte de los capitales se especializaron meramente en apropriarse de la riqueza, sin contribuir directamentepara su producción. Así, hay dos formas de resolver la situación. Una es dejar que los mercados devalúen esa cantidad enorme de capitales superacumulados, sin respaldo en la producción de la riqueza. Esa salida está descartada porque implicaría quiebra de capitales. La otra es ganar tiempo en los mercados de corto plazo para que esos capitales no se devalúen, lo que implica que el Estado tiene que entrar comprando los títulos podridos, garantizando demanda por esos títulos e impidiendo sus rebajas. La implicancia de esto es el crecimiento de la deuda pública, actual forma de manifestación de la crisis mundial. Pero eso apenas permite ganar tiempo para lo que de hecho es la salida del capital para la crisis. Se trata de aumentar la producción de riqueza, para que los derechos de apropiación tengan sostenibilidad en la producción aumentada. Y para eso hay que sobreexplotar la fuerza de trabajo. ¿Cómo se hace? Profundizando las reformas neoliberales. O sea, el ajuste que promueve el propio capital para su crisis hace que quien pague la cuenta sean los trabajadores. Esto en los marcos del capitalismo es lo normal.


ZUR-
China ya es el principal socio comercial de varios países sudamericanos y comienza un claro proceso de exportación de capitales a la región, ¿Qué implicancias tiene esto?

C:
La mayor participación de China en la balanza comercial de los países sudamericanos es manifestación de una redivisión internacional del trabajo en el capitalismo contemporáneo. Se ha producido uma reprimarización de las exportaciones de las economías sudamericanas, al mismo tiempo que aumentan las importaciones de mercancías con mayor productividad y de elevada intensidad tecnológica. Eso tiene que ver con la presencia china. Esta economía es la que más creció en los últimos años y se especializó en importar productos primarios basados en recursos naturales, precisamente lo que Sudamérica exporta. Por otro lado, China exporta la gran parte de los productos manufacturados que nuestra región importa.

De esa forma, China tiene un papel protagónico en lo que se puede llamar como imperialismo contemporáneo. Alavez, capitales chinos lleganya hace tiempo a nuestra región, incluso comprando buena parte de las tierras que producen justamente los productos primarios que ellos importan de nosotros. Esos capitales también empiezan a comprar capital productivo en la región y, desde aquí, impulsan producción de riqueza que generará ingresos para esos capitales, aunque sean producidos en nuestras economias.

Esos procesos implican que se reafirman, ahora con el protagonismo chino, los mecanismos de transferencia de valor, siendo que el valor producido en nuestras economías finalmente es realizado y acumulado en los países centrales, reconfigurando la condición dependiente de nuestras economías.


ZUR-
¿Mantiene validez la cateogoría de Rui Mauro Marini de sub-imperialismo para pensar, por ejemplo, el rol de Brasil en América del Sur?

C:
Por lo visto antes, se puede sostener la validez contemporánea de la teoria marxista de la dependencia, que tiene en Rui Mauro Marini uno de sus principales autores. Este autor arriesgó en llamar subimperialismo a algunas características específicas de algunas economías dependientes, como el caso brasileño. Para ese autor, el hecho de que algunas etapas del proceso productivo hayan sido trasladadas a economías como la brasileña, produjo una elevación de la productividad media en el capitalismo brasileño. Con esto, capitales anclados en Brasil logran reproducir hacia la región sudamericana los mecanismos de transferencia de valor desde las economías menos productivas hacia las economías más productivas.

Lo importante de la categoría subimperialismo es tener claro que no se trata que Brasil no sea más una economía dependiente. Lo sigue siendo. Pero con ese proceso, los capitalesdeBrasil logran apropriarse de parte del valor producido en las economías menos desarrolladas de la región. Como esos capitales están transnacionalizados, el imperialismo también puede participar en ese proceso de apropiación del valor producido en la región.

En el siglo XXI este subimperialismo brasileño presenta características más fuertes. Desde el plan de comercio exterior, la economía brasileña se especializó en importar mercancías primarias y basadas en recursos naturales desde las otras economías de la región, y en exportar productos con algún grado de complejidad tecnológica reproduciendo hacia la región el mismo mecanismo de transferencia de valor del imperialismo. Por otro lado, inversiones desde el Brasil invaden otras economías de la región, ya sean las constructoras, mineras, Petrobrás, etc. De esa forma, la característica imperialista de exportación de capitales también se presenta. En tercer lugar, esos procesos son financiados en buena parte por un banco semi-oficial, el BNDES, que financia capitales “brasileños” para “actuar” en la región. Desde Brasil, un banco que se dice de desarrollo económico y social financia la actuación subimperialista de los capitales “brasileños”.

Algunos autores siguen criticando la utilización de la categoría. Un argumento es que haría falta la pata militar del imperialismo. Parece que con el liderazgo brasileño en las fuerzas de ocupación de la MINUSTAH en Haiti esa pata ya no está ausente. Otro argumento de los críticos es que la economía brasileña sigue siendo dependiente del imperialismo internacional, lo que es la más absoluta verdad. Por eso es que Marini no llamó el capitalismo brasileño de imperialista, sino de subimperialista.

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