(ECUADOR) Historias que se repiten en el tiempo

Historias que se repiten en el tiempo

Por Guido Proaño A. | EcuadorLibreRed

Cuando miro a los ministros del Interior, José Serrano, y de Educación, Augusto Espinosa, recuerdo a un ex ministro de Gobierno que se vio obligado a renunciar a sus funciones cuando intentó engañar al país entero.

Hace ya 34 años del incidente, enero de 1980. Los estudiantes del Colegio Mejía salieron a protestar porque se había subido unos centavos al precio de la leche, afectando la economía de los hogares populares.
Como hasta ahora ocurre, un grupo decidió interrumpir el tránsito en la intersección de las calles Vargas y Ante, y algunos de ellos se apostaron en uno de los muros del plantel, desde el que lanzaban gritos. Es la esquina en donde, en estos días, miembros de la Policía atropellaron a un estudiante causándole graves heridas, quien aún permanece encarcelado.
Entre los jóvenes que se manifestaban en el muro se encontraba Patricio Herrmann, quien cursaba el sexto curso. Al poco rato de iniciada la protesta una bala le impactó en el pecho y cayó abatido, nada se pudo hacer y falleció.
La noticia indignó a la ciudadanía y se preveía que las protestas tomen niveles más altos. En la noche el ministro de Gobierno, Roberto Dunn Barreiro, apareció en cadena de televisión asegurando que el proyectil asesino salió de entre los manifestantes y mostró uno o dos revólveres que supuestamente se habían decomisado en la protesta. Dijo que las manifestaciones eran obra de agitadores profesionales y extremistas que manipulan a los jóvenes, acusó al rector del colegio, Edwin Guerrero Blum, militante del MPD, de haber incitado la protesta y por ese motivo fue encarcelado.
Minutos más tarde, aproximadamente a las 10 pm, Canal 8 de Quito suspendió su programación y pasó un video. En él se pudo ver a un oficial de Policía que pide el arma a un subalterno y dispara a Patricio, luego da media vuelta y se retira.
El montaje que intentó Dunn Barreiro fracasó, el presidente Jaime Roldós demandó su renuncia y el ministro se fue. De no haber existido esa filmación, hubiese sido muy difícil refutar la versión oficial, y es fácil imaginar el tiempo que habría pasado en prisión ese rector.
Desde entonces –e inclusive desde mucho antes- hasta hoy se escucha explicaciones oficiales más o menos similares, si no idénticas, cuando la agitación social se hace presente. El caso del profesor Bosco Wisuma es emblemático, su muerte producida durante las acciones de protesta convocadas por la UNE y la Conaie, en septiembre de 2009, según la versión gubernamental fue provocada por proyectiles que salieron del lado de sus propios compañeros, mientras éstos aseguran lo contrario. Por esos sucesos el dirigente indígena y asambleísta nacional Pepe Acacho fue sentenciado a 12 años de prisión bajo la acusación de sabotaje y terrorismo. ¡A alguien había que echar la culpa!
En estos días se responsabiliza de las manifestaciones en contra de la intención de elevar el precio de las tarifas de transporte a “los tira piedras”, al MPD, a izquierdistas infiltrados que manipulan a los estudiantes.
Para dar sustento a su discurso el Gobierno monta el espectáculo de la Asociación de Profesores del Colegio Mejía en donde, tras allanar sus oficinas, muestra al país lo que en las mentes calenturientas de un par de ministros, y la del mismo presidente Correa, es casi, casi un laboratorio (¿?) para fabricar explosivos… con yeso y naftalina, tradicionalmente usada para ahuyentar a las polillas.
Desarrollemos la historia. El ministro de Educación, Augusto Espinosa, exaltado y con un grupo de empleados y agentes policiales de civil ingresa al recinto de los profesores: grita, amenaza, entrecortado lee una hoja de la UNE y un afiche del Fondo de Cesantía, que es todo lo que encuentra. Sale de la oficina sin el botín esperado y en su cuenta de Twitter escribe (con una notoria falta ortográfica) que ha encontrado “panfletos y consignas políticas del MPD”. Al rato el ministro Serrano “denuncia”, también por Twitter, el material encontrado y adjunta la fotografía de un afiche del FCME… Espinosa, sin pensar dos veces, retuitea. Esas son todas las pruebas.
Así termina la noche, pero al día siguiente, en la sabatina del 20 de septiembre aparecen materiales que supuestamente han sido encontrados en esa asociación para elaborar bombas. Montaje perfecto pensarán los ministros, pero las imágenes de todo el incidente de la noche anterior –que desdicen el discurso oficial- se pueden ver en un video producido por EcuadorLibreRed (https://www.youtube.com/watch?v=Omrx_2iaG9c) .
La trama es muy parecida a la inventada hace 34 años por el ministro Dunn Barreiro, pero ni de lejos se puede esperar que el Presidente separe a sus ministros por semejante mentira, pues, él mismo es parte del engaño.
Evoca también a gobiernos pasados el discurso presidencial exaltando la labor de los aparatos represivos. Los dirigentes de la FESE, con absoluta razón, aseveran que el correísmo ha batido un record al encarcelar a más de 300 estudiantes en apenas dos días, cosa que no se vio ni en épocas de la última dictadura militar.
De ninguna manera intento sugerir siquiera que en ese régimen no hubo detenciones masivas. Recuerdo, por ejemplo, las enormes y combativas manifestaciones estudiantiles cuando masacraron a los trabajadores del Ingenio Azucarero AZTRA, o la denominada Guerra de los cuatro reales en la que también se peleó contra la elevación de los pasajes, y las cárceles se llenaron de estudiantes. En esas jornadas, algunos de quienes hoy cumplen funciones altas en el gobierno y otros que forman parte del bloque parlamentario de A. PAIS también lanzaron bastantes piedras en contra de las fuerzas represivas.
Los jóvenes heridos por acción de la Policía en estos días se cuentan por decenas, e inclusive se ha presentado ya una denuncia por tortura, y sin embargo el presidente Correa exalta el tino, “el profesionalismo de la Policía Nacional”, que inclusive se “deja agredir”… pero las imágenes fotográficas y videos que circulan en las redes muestran la brutalidad con la que aquellas actuaron.
Para el presidente arremeter con violencia en contra de adolescentes y jóvenes estudiantes, hombres y mujeres, ha devenido en una “Jornada victoriosa para la democracia, para la revolución ciudadana”.
A propósito de esas declaraciones, releí algunas páginas de la historia del movimiento obrero ecuatoriano, concretamente el episodio del 15 de noviembre de 1922 cuando se produjo la primera huelga general de los trabajadores, que dolorosamente terminó en una matanza de alrededor de mil personas, y encontré las siguientes expresiones: Un general de apellido Barriga, que estuvo comandando los pelotones que asesinaron a los trabajadores en Guayaquil, hablaba de la “generosidad y nobleza de todos los jefes, oficiales y tropa que han salvado al país de las horrorosas y comprensibles desgracias”; y meses después, el ministro de lo Interior, en un informe presentado en 1923, sostuvo lo siguiente: “Compatriotas, os juro que hemos salvado a la Patria”.
¡Cuánto parecido con lo que ocurre en este tiempo!

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